A subir el cerro en dos ruedas

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Mucho se ha hablado que en Santiago los niveles de contaminación han aumentado sustancialmente. Sin embargo, los invito a conocer un lugar donde pueden hacer deporte y escaparse de cualquier tipo de partícula corrosiva en el aire. Toma tu bicicleta y empecemos a subir el Cerro San Cristóbal.

Al entrar por la calle Pedro de Valdivia, te encuentras con muchas personas que pensaron exactamente igual a ti: “Quiero subir el cerro en bicicleta”. Por lo mismo, preparan sus cascos, botellas de agua y equipo deportivo para comenzar el ascenso. Al subir, automáticamente te cubren muchos árboles, el primero que vas a notar es una gran araucaria que te da la bienvenida al cerro, es como si te dijeran “¡Vamos que se puede!”, y comienzas a respirar un aire distinto. Eso sí no creas como que estás respirando una pureza inimaginable. No. Pero te sientes un poco más saludable al momento de pedalear.

Te vas topando con más gente que van subiendo. Algunos se nota que tienen más experiencia porque ascienden como que su bicicleta tuviera motor, pero en realidad son sus piernas que se exigen al máximo. Otros van más lento y disfrutando del paisaje o bien con la cabeza abajo jadeando como si fuera el último respiro de sus vidas. En fin, cada quien con lo suyo. Vas a ir pasando por muchos senderos y jardines, pero cuando llegues al Anahuac, pasado el ex teleférico, te recomiendo que te detengas y con la mirada hagas un paneo de tu ciudad. Te darás cuenta que ya llegaste por sobre el smog y lo que estás respirando en un aire un poco más limpio. Es impactante pensar que a tan sólo unos pasos de la calle Andrés Bello y a pocas cuadras de Plaza Italia, existe un pulmón que te conecta con la naturaleza, pequeños animales e insectos que uno no está acostumbrado a ver en los patios de sus hogares.

En total, te demoras 20 minutos en bicicleta con una parada entre el camino. Cuando llegues arriba, te vas a encontrar con muchos extranjeros quienes llenan las memorias de sus cámaras sacando fotos. En ese momento, te recomiendo que te compres un Mote con Huesillo bien heladito para relajarte y descansar de tu panorama deportivo. Si gustas, puedes seguir subiendo a pie, hacia la virgen. Pero generalmente la última parada de los ciclistas es hasta la feria artesanal.

En el descenso ten mucho cuidado, porque la bicicleta toma mucha velocidad y recuerda que también suben autos y transitan peatones. De todas formas, cuando bajas te sientes todo un triunfador por haber llegado hasta la cima subiendo un cerro de casi 850 msnm. Por lo tanto, te mereces tener ese viento en el rostro a toda velocidad.

Deja de pensarlo tanto, desempolva tu bicicleta, cualquiera sea, y encarámate a un panorama entretenido, saludable y deportivo.

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Despilfarreando letras, estilo y buen gusto.

@DespilfarraCL

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