LOS MEJORES RECUERDOS DE “HEY, ARNOLD”

PORTADA

Podríamos enumerar una larga lista acerca de las series que veíamos en Nickelodeon, cuando aún la inocencia infantil y el humor sencillo era parte de la línea editorial de aquella señal. Sin embargo, Despilfarra.cl decidió revivir a un chico que junto con su grupo de amigos nos hizo pasar gran parte de nuestra adolescencia:

¡Hey, Arnold!

Les recomendamos empezar a leer mientras escuchan la apertura de la serie animada:

Cómo no acordarnos de “Oye Arnold”, el cabeza de balón que vivía en la pensión junto con sus abuelos Phil y “Pookie”, más los inquilinos. Esa vida del chico que estudiaba en la escuela pública 118, y saludaba a Gerald con ese apretón de manos especial, el cual alguna vez alguien tuvo que haberlo hecho con sus compañeros de curso. Además, sin darle importancia a quien le hacía la vida imposible, Helga Pataki. Esta chica que es hija del dueño del emporio “Big Bob Pataki” celulares, quien estaba enamorada de Arnold.

Mujeres, ¿Alguna vez tuvieron ese altar por el chico que les gustaba? Porque vaya que Helga tenía toda clase de accesorios que recordaban a su amado. Con chicle hizo esa representación de Arnold, más el corazón que llevaba en su vestido, que cada vez que lo sacaba, aparecía Brainy respirando en la espalda de ella. Es el típico compañero de curso que las mujeres no pescaban porque estaban enamoradas de otro.

Otro punto era la pieza de Arnold. Recordemos que aproximadamente hablamos del año 2004, fecha en que no todo era taaaaaaaan tecnológico. Por ende, quién no soñó con tener esa “alcoba” del cabeza de balón. Él entraba y con un control remoto salía el sillón rojo de la pared, un equipo de música último modelo, además del techo de vidrio en que apreciaba las estrellas. Su pieza tenía una escalera para no tener que salir por la puerta principal. Es decir, el dormitorio soñado por cualquier niño de “cuarto grado”.

Es increíble como podemos mimetizar la realidad de esta serie con lo que pudimos haber vivido en el colegio.

Cómo olvidarnos de la gran tradición. Todos tuvimos algún compañero de curso que le decían el o la “Yuyín”, porque siempre le pasaban situaciones con mala suerte. Se caían, pinchaban, tropezaban, se resbalaban, etc. Era el clásico compañero salado de la sala. Y más de alguno para continuar con la talla tuvo que haber dicho: “Estoy bien”, tal como lo hacía el personaje en la serie.

El típico grupito de malandras, en este caso Sid, Stinky y Harold, quien se metían en problemas todos los días y después andaban llorando porque alguien los salve.

La niña Rhonda, aquella que se cree la muerte por lo que tiene, siendo lo más superficial del mundo, pero es muy mal educada y con muy pocos valores, lo que llamaríamos hoy en día, los “New Rich, “Nuevos ricos”, o “Rotos con plata”. Además, siempre andaba manduqueando a Nadine, la chica que le gustaban los insectos.

Lila, la chica que Arnold le parecía muy interesante y que a Helga le ardía la sangre cuando lo veía cerca de ella. Sin embargo, nunca estuvo tan enamorado como de la chica de sexto año, Ruth McDugal. A ver si se acuerdan de cuando Arnold ensayó para saludar a Ruth y pasó todo el capítulo diciendo: “Hola Ruth, Hola Ruth, Hola Ruth, Hola Ruth, Hola Ruth”.

No podemos dejar de recordar a todos quienes hacían la vida de Arnold un poco más interesante:

– La gran Patty, típico compañera un poco ruda y ahombrada que le pega a sus compañeros de curso. Una bestia.
– El niño chocolate o “choconiño”, quien siempre pedía chocolates a cambio de un favor. El viciado por alguna comida, clásico de los compañeros que todos los días llevaban la misma colación. “Chocman” o alfajores con relleno de mermelada.
– El chico del pórtico, quien tenía miedo de dejarlo. ¿Y dónde iba al baño? ¿Cómo conseguía comida? Algunas dudas con respecto a ese sujeto.
– El hombre paloma, quien vivía en la azotea de un edificio lleno de palomas. No es nada nuevo sabiendo que todos vimos “Mi Pobre Angelito” perdido en NYC.
– “Hoooombreeeee Moonooo”, ese prospecto de superhéroe quien defendía a los desposeídos a cambio de bananas. Pero era un flacuchento que tenía suerte para salvar a la gente y no quedar en ridículo.
– Cony y María, las chicas de sexto año que salieron con Arnold y Gerald por lástima, y estos últimos hablaban así: “Hola linda pollita, grgrgrgr”, terminando con un gruñido.
– El clásico y desagradable matón de “quinto año”, Wolfgang, quien siempre molestaba y les pegaba a los más chicos. Y es el mismo que hoy en día todos dicen: “Que se pare conmigo ahora, a ver si se la puede”. Clásico.
– “Pásenle el balón a Tucker”. Todos se acuerdan de aquel capítulo en que jugaban basketball y debían pasarle la pelota al hijo del entrenador.
– Dino Spumoni, el famoso cantante que fue ayudado por Arnold varias veces en la serie. A quien los abuelos del cabeza de balón recuerdan sus tiempos de jóvenes.
– Abner, el cerdito de Arnold, quien siempre salía junto con los gatos cuando se abría la puerta de la casa.

Por lo mismo, Despilfarra quería llevarlos a sus recuerdos más instrínsicos, no dejando pasar esa adolescencia que marcó a más de alguno de ustedes, y que hoy en día, no podemos olvidar tan fácilmente. ¿Faltó algún personaje? ¿De cuál otra serie de Nickelodeon te acuerdas?

Despilfarreando letras, estilo y buen gusto.

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