#RoyalBaby: Todas queremos ser Kate Middleton

KatePORTADA2

No sé si es culpa de Disney y sus historias de princesas, o si toda mi infancia he estado encantada por el Principe William o en su defecto de su hermano menor, Harry. Pero hoy todo queda mucho más claro, creo que todas queremos ser en este momento la duquesa de Cambridge, Kate Middleton. 

Esto lo puedo identificar como algo que se me ha ido presentando de manera paulatina. El primer síntoma se presentó el día del matrimonio de Kate y William. Ella vestida en un perfecto vestido con cola y una hermosa tiara en su pelo, caminando a encontrarse con su príncipe de torta. Es que seamos sinceras, aunque muchas digan que eso no les interesa, en el fondo de sus corazoncitos existe algo de ese sueño. Es cosa de recordar cuando Amy Farrah Fowler en The Big Bang Theory recibe de regalo una tiara, creo que todas reaccionaríamos así:

El segundo síntoma, apareció cuando comencé a ver como esta chica normal, comenzó a ser parte de las alfombras rojas y el maniquí de los diseñadores más importantes del mundo. Pasó de un pelo desordenado, a la lady que todas quieren imitar. Obviamente, que con menos presupuesto y con cuerpos que distan de la altura y elegancia de la duquesa.

KATE-Middleton-EVOLUCIÓN

#RoyalBaby & #ItsaBoy

Pero ayer ese sentimiento llegó a su límite. Los Duques de Cambridge fueron papás de un niño de pesó 3 kilos 800 gramos, ante la atención de todo el mundo. Es que era cosa de ver a todos esos periodistas que habían sido enviados especialmente para ver el nacimiento del nuevo principe. Miles de periodistas llevaban semanas acampando afuera del hospital St. Mary’s de Paddington en Londres, esperando que el cuerpo de Kate decidiera que era el momento de volverse trending topic en los medios, con más de 2 millones de menciones en este día.  

A las 16.24 horas, desde el presidente Barack Obama, a los Muppets le mandaban las #RoyalCongrats al nuevo príncipe. Snooky le mandaba ánimo a la duquesa para que pujara y Kelly Osbourne se sentía orgullosa de ser británica por el nacimiento de esta guagua. En cambio cuando alguna de las chilenas tengamos un hijo, nadie sabrá nada. Estaremos solas gritando, sin el apoyo de la famosa Jersey Shore.

Otro punto a favor de Kate, es que nadie la presiona por ponerle nombre a su crío. Ya que es “costumbre real”, que pasen algunos días hasta que se de el nombre oficial. A Carlos de Gales, le pusieron en nombre después de un mes de haber nacido y a William, lo hicieron esperar una semana para sentirse identificado cuando lo llamaban. Pero estos papás han sido gentiles con su primogénito y ya le encontraron uno, bien fácil para llenar formularios: George Alexander Louis.

Es que todo va viento en popa para la duquesa, porque ni siquiera pensará si el nombre que elija combina con un apellido González o Tapia, sino que su hijo no necesitará un apellido. Él llevará el título de “Su alteza real príncipe” de Mountbatten-Windsor, Wales (Gales) o Cambridge. Podrá elegir de donde quiere ser el nuevo monarca. ¿Qué mejor?

Prensa-nuevo-principe-Kate y William

 Y finalmente, esta guagua viene con la marraqueta bajo el brazo. Quien a diferencia de muchas guaguas en vez de ser un duro golpe para el bolsillo de los papás, este viene con una base de ingresos de $380 millones de dólares para la feliz pareja. Todo esto a partir de los souvenirs que todos los británicos y el resto del mundo querrán tener. Desde ropa de guagua, carcazas de Iphone, galletas, coronas, almohadas y hasta un esmalte de uña.

Kate incluso se ha vuelto un factor decisivo en la economía de Gran Bretaña, la llaman el “Middleton effect” en donde todo lo que ella usa se vuelve lo que todas las mujeres queremos usar. Incluso, existe un blog que se llama “What Kate Wore” en donde todas las fanáticas de la princesa pueden ver la ropa que ella usa y la marca de esta. Por ejemplo, la venta de sus zapatos marca L.K Bennett o el vestido azul marca Zara que uso para su compromiso. Ahora eso se verá reflejado en todo lo que ella le compre al nuevo príncipe.

O sea, que mejor que casarse con un principe. Eres famosa, eres un factor económico y todos tienen los ojos sobre ti. Pero pierdes tu privacidad y si las cosas se salen de su orden normal puedes terminar como la hermosa y querida Diana de Gales. Perseguida por tu propia suerte, sin dinero, cariño y despojada de tus hijos. Aún así, creo que todas queremos ser la duquesa Kate Middleton.

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